domingo, 19 de junio de 2022

HERMANA y MADRE TIERRA

Dice San Francisco en su “Canción de las Criaturas”:  LAUDATO SII OH MI SIGNORE,... Alabado seas mi Señor !!!!  Gracias, Señor, por la Hermana Tierra, que nos alimenta y sostiene,  produciendo frutos de colores y yerbas”.  Gracias a este planeta es posible la vida, también nuestra vida como seres humanos. Sin el aire, el agua, el sol, las plantas, los animales,… ¿acaso podríamos vivir nosotros? Así nos lo recuerda el Papa Francisco en su Encíclica “LAUDATO SII” del 24 de Mayo de 2015, que toma el nombre de la oración de San Francisco de Asís.
Los cristianos creemos que el Planeta Tierra es un Regalo del Amor de Dios para todas las personas, regalo que debemos cuidar y compartir fraternalmente.  Más aún, regalo que debemos AGRADECER al CREADOR.
Sin embargo con frecuencia vemos atentados contra la Naturaleza: tala de bosques, sobre-explotación de los mares, contaminaciones de los ríos y los campos,
polución en las grandes ciudades, incendio de bosques Lo que hiere y hace daño a la Tierra, terminará hiriendo también a los seres humanos, ¿somos conscientes de ello?.   La contaminación del aire, del agua, de los alimentos,… dará paso a nuevas enfermedades en las plantas, los animales y en nosotros las personas.  Lo estamos viviendo con la pandemia del COVID 19-
Cuando los bosques hayan sido talados, los animales domesticados, los mares esquilmados, los aires y aguas contaminados,… ¿seremos más felices los humanos?. ¿Qué pretendemos con nuestro consumo desproporcionado e irresponsable?, ¿nos damos cuenta del daño que estamos haciendo a nuestra generación y a las futuras?.

Como nos dice el Jefe Indio Seathl en su conocida carta al Presidente de los EE.UU. de América:  “Si noso­tros ven­demos a ustedes nuestra tie­rra, ámenla como no­so­tros la hemos amado. Cuídenla, como nosotros la hemos cuidado. Retengan en sus mentes la memo­ria de la tie­rra tal como estaba cuando se la entrega­mos. Y con to­das sus fuerzas, con todas sus ga­nas, consér­venla para sus hijos y ámenla, así como Dios nos ama a todos. Una cosa noso­tros sa­bemos: nuestro Dios es el mismo Dios de ustedes, esta tierra es preciosa para El. Y el hombre blanco no puede que­dar excluido de un des­tino común”. Todos vivimos y viajamos en este Planeta alrededor del Sol, y como parte minúscula del Universo, lo que haga daño a la Tierra nos terminará haciendo daño a los que vivimos en ella.
ORACIÓN: Enséñanos, Señor, a querer y cuidar la Tierra, regalo de tu inmenso Amor por nosotros, paraíso donde has colocado la vida humana. Que no nos tengamos que arrepentir de comer la ‘fruta prohibida’, es decir, de destrozar y contaminar este Planeta. Te pedimos por los que queman los bosques, contaminan y destruyen, para que se arrepientan de este gran pecado.  También te pedimos por los más vulnerables debido a la contaminación del planeta, por tantos millones de hermanos que deben huir de sus países porque mueren de hambre y enfermedades.
Nos has dado una inteligencia para dominar la Naturaleza, no para destruirla y contaminarla.  Haznos conscientes de la importancia de cuidar a “la Madre Tierra, que nos alimenta y sostiene”. Danos, Señor, también un corazón para amar y cuidar este lugar donde vivimos, regalo de tu gran amor por nosotros. Por encima de todo:  GRACIAS. Amén. Así sea.